|
Gears of War supuso el nacimiento de una nueva piedra angular en el seno de Xbox 360, una saga que, en ciertos aspectos, conseguiría desbancar al poderoso, multimillonario, mimado y sempiterno Halo. Una nueva serie muy del estilo de los gustos norteamericanos, pero que ha sabido cuajar, madurar y adaptarse a los gustos del resto de jugadores del planeta, todo ello gracias a una propuesta sencilla y directa, sin apenas fisuras y con un modo multijugador a prueba de bombas.
Si bien la primera entrega de esta saga era, casi, casi una demo técnica de cómo el famoso motor gráfico de Epic Games, el Unreal, podía exprimir hasta límites insospechados el hardware de la Xbox 360; sirvió para asentar las bases sobre las que se cimentaría el éxito de la franquicia: un apartado gráfico de escándalo, un modo campaña simple, pero efectista y un modo online a la altura de los de Halo.
Sobre estos pilares Cliff Bleszinski y sus chicos construyeron la experiencia que ofrecieron al público con Gears of War 2, un título casi redondo, muy mejorado en su aspecto para un solo jugador, con una campaña más trabajada, que apostaba por profundizar en la psique de sus protagonistas aunque sin grandes alardes y sí muchos tópicos. Solamente unos fallos, realmente importantes, en el modo multijugador empañaron la experiencia global del título.
Ante este panorama, Epic Games tomó la decisión de cerrar su trilogía más millonaria y más aclamada por crítica y público, haciendo suyo el típico refrán: “Más grande y mejor”. Más de tres años de desarrollo han sido necesarios para cerrar esta trilogía, que tantas y tantas horas de buen videojuego ha facilitado a todos los poseedores de una Xbox 360.
Hermanos hasta el fin
Gears of War 2 fue una declaración de intenciones a nivel narrativo. Epic Games apostó por contar las aventuras y desventuras del grupo liderado por Marcus Fénix de una forma marcadamente cinematográfica, si bien es cierto que el guión se encontraba preñado de guiños tópicos y típicos de las películas de acción de serie B, la apuesta era lo suficientemente consistente para hacernos entrever por dónde irían en su última entrega.
Y sí, Gears of War 3 es más y mejor que su anterior capítulo a nivel argumental y narrativo. La inclusión de Karen Traviss, reconocida escritora de ciencia ficción, se hace notar, no solamente en los diálogos, que siguen preñados de testosterona hipertrofiada y de tacos, sino en el enfoque narrativo de las grandes escenas dramáticas que nos propone el título. Es cierto que alguna no ha sido resuelta de forma sobresaliente, pero, por norma general, los momentos álgidos del título cumplen e, incluso, son capaces hacer sentir algo al jugador. No esperéis escenas lacrimógenas, porque no las hay, estamos hablando de un videojuego donde predomina la sangre, el gore, las vísceras y la acción brutal.
A nivel jugable, el usuario sentirá que se encuentra ante un producto perfectamente estudiado. A pesar de un primer capítulo un tanto irregular, el título mantiene una línea ascendente los otros cuatro, consagrándose como una montaña rusa de emociones muy espectaculares. Cada nivel, cada enfrentamiento está perfectamente meditado. Nada se ha dejado al azar, aunque parece que hay cosas dejadas al libre albedrío, todo responde a una estudiada estrategia jugable que haga sentir al usuario protagonista absoluto de la acción, visceral, directa y brutal.
A pesar de que el juego continúa la senda de Gears of War 2, este tercer capítulo tiene el suficiente carácter y personalidad para desmarcarse de aquellos errores que empañaron la segunda iteración en la saga, no solamente en el multijugador, sino en el modo campaña. Así, encontraremos armas nuevas y devastadoras, además denuevos enemigos, no solamente en el bando de los ‘Lambent’ (los nuevos enemigos fruto de la emulsión) sino en el de los temidos ‘Locust’, todos ellos perfectamente recreados para ponernos las cosas crudas.
Epic Games también ha apostado por suprimir aquellas fases de relleno y de “conducción” de Gears of War 2, para incluir mechas o escenarios más amplios y llenos de retos.
En el aspecto visual, el título de Cliff Bleszinski se corona como la apuesta más espectacular de Xbox 360, incluso por encima de Crysis 2, que en algunas cosas es superior a Gears of War 3, aunque este último, a nivel global, se muestra mucho más consistente. Las mejoras pueden apreciarse en un sistema de iluminación más trabajado y visual, capaz de vestir con una espectacular fotografía a cada escenario, sin olvidarnos de los efectos de partículas (lluvia, sangre, chispas, arena o ceniza) muy similares a los vistos en películas de animación.
Este enorme trabajo de producción se ve entronizado por una banda sonora épica a la altura de lo esperado en un título de estas características. Arreglos orquestales, poco protagonistas, salvo en los compases finales del juego, donde la épica del momento así lo exige y algún que otro tema muy conocido como ‘Mad World’ que viene a redondear una escena dramática por sí sola, pero que con el el tema de Tears for Fears alcanza otras cotas de sentimiento. El videojuego llega, como no podía ser de otro modo, en completo castellano, con las mismas voces de anteriores entregas, aunque con un trabajo en la dirección de éstas mucho más profesional, si bien alguna que otra voz no termina por encajar o suena forzada.
Multijugador y otros modos de juego
Además del modo campaña, Gears of War 3 incluye un modo arcade que nos permite jugar la campaña añadiendo puntuaciones y, por tanto, el reto de ser el jugador que más puntos tenga al acabar el capítulo.
Pero, sin lugar a dudas, el modo rey, a la misma altura que el modo campaña, es el multijugador, que en la anterior entrega quedó empañado por algunos errores en sus primeros días de vida. En esta ocasión, y gracias a una beta multijugador que arrancó el pasado mes de abril, Epic Games ha tenido la oportunidad de probar su modo de juego estrella antes de poner el videojuego a la venta, de tal modo que han podido pulir aquellos errores reportados por los usuarios.
En esta tercera entrega caben destacar las mejoras en el equilibrio de las armas, la inclusión de mutadores que alteren el transcurso de las partidas o algo tan esperado y deseado como los servidores dedicados.
Los dos modos multijugador estrella son, sin ningún género de dudas, el modo Horda 2.0 y el modo Bestia. En este primero los jugadores deberán sobrevivir a oleadas de enemigos cada vez más grandes y largas, destacando la inclusión de ‘divisas’, así cada vez que eliminemos a un enemigo ganaremos dinero que nos permitirá, entre oleadas, adquirir munición, armas, señuelos o fortificaciones.
El modo Bestia es la nueva joya de la corona, con permiso del Horda 2.0. En esta ocasión tomaremos bando en el equipo de los ‘Locust’, luchando contra los humanos de la CGO, controlados por la inteligencia Artificial. Con cada enemigo derrotado ganaremos puntos que nos permitirán gastarlos para reencarnarnos en ‘Locust’ cada vez más poderosos.
Conclusiones
Gears of War 3 es el broche de oro a la trilogía que ha convertido a Epic Games en el estudio no ‘first party’ de Microsoft más deseado, admirado y laureado. Es cierto que no supone una revolución con respecto a sus anteriores entregas, pero no es menos cierto que ha sido capaz de coger lo mejor de cada una, aunarlas en un mismo producto y, además, potenciarlas más allá gracias a una campaña más larga, madura y narrativamente más sólida; gracias, también, a un aspecto visual sin parangón en Xbox 360, demostrando que, en lo que respecta a motores gráficos, Epic Games siguen siendo los reyes y, gracias también, a un modo multijugador “más grande y mejor”.
|